Integralidad del masculino y el femenino

Estamos en un cambio y vamos hacia la integralidad de lo masculino con lo femenino, aspectos que son fundamentales para poder realizar verdaderos cambios, esos que van desde dentro hacia fuera, que cobran un sentido real y que marcan hitos en la sociedad.

Algunos hombres han integrado sus propios aspectos femeninos (llamado Yin), lo que les brinda una mayor intuición, sensibilidad, y una mayor conexión con todo lo que significa que se integre este aspecto (Yin).  Y en el caso de algunas mujeres, hoy lo podemos ver con más fuerza, a nivel internacional, que se han empoderado mucho más, y han incorporado el aspecto masculino, lo que les da la fuerza y la vitalidad (Yan).

Por un lado, la energía masculina está representado por el Sol que es la energía Yan, la que condiciona el funcionamiento, los comportamientos y valores masculinos. Está relacionada con la creación, la actividad, la intención, el exterior, la emisión. Permite el paso a la acción, la posibilidad de éxito, la iniciativa, la decisión, la combatividad, la autoridad, el orden, la protección, la jerarquía, el poder y la dominación.

Los aspectos masculinos favorecen la competencia. Es una fuerza centrífuga. En un grupo de animales, por ejemplo, los machos son los encargados de defender el territorio y ocuparse de la manada, luchan a muerte. Aplicado a los seres humanos, esto se traduce en la guerra y en la búsqueda del poder  –que son actividades Yang – de dominación, de eliminación y de apropiación.

En el caso de algunas organizaciones de tipo vertical, la energía es completamente Yan, piramidal y jerárquica, siempre presente el orden, planificación y el control. La energía Yang, sostiene, anima la actividad mental e intelectual. Está presente la mente, racionalidad, es el mundo de las ideas, el pensamiento analítico. Lo mental aísla un factor, sólo tiene en cuenta lo que es objetivo (el objeto, el texto) y únicamente tiene acceso a la causalidad lineal.

Los aspectos femeninos representados por la luna (Yin), por su parte condicionan el funcionamiento, los valores y los comportamientos femeninos. Es una energía intuitiva, pasiva, receptiva, sin intención, presente la sumisión, la quietud. Está en la base de ese modo de acción por infiltración, típicamente femenino, la influencia, por ejemplo, es Yin.

La construcción Yin es interna, invisible, silenciosa. La fecundidad, el engendrar, la nutrición. La energía femenina nutre los comportamientos de cooperación, colaboración, participación, coexistencia,  inclusión, conjunción, mutualidad, ayuda, de solidaridad, de responsabilidad social y compartir.

Es Yin ocuparse de constituir el hogar, la familia, la fraternidad, la convivencia, la comunidad. Es una fuerza centrípeta. Es ese polo de la energía que permite la aparición y el funcionamiento de un tejido conectivo en un organismo, de un tejido social en una colectividad, que permite la comunicación y la comprensión entre las partes de una sociedad, que transforma una sociedad de rivales en una comunidad.

Esta energía Yin presente en las personas es horizontal, permite la interacción, favorece una lógica de asociación, conforma redes, construye, el funcionamiento se hace en paralelo. Sin jerarquía y sin control.

Estas energías y características están presente en los seres humanos, y es necesario poder reconocerlas para poder trabajarlas e integrarlas, ello nos facilitará el conocimiento del comportamiento femenino y masculino, por ello la reflexión debe ser que es positivo ir “Hacia la Integralidad del masculino y el femenino en los seres humanos”.  

Afortunadamente las nuevas generaciones de hombres y mujeres son más evolucionadas en estos aspectos, reconociendo que nos falta mucho camino por recorrer, sobre todo en materia de educación a los niños y jóvenes, ayudarlos a que estén  vinculados con sus aspectos masculinos y femeninos. Ambos son fundamentales para tener una mayor conciencia, primero como individuo, para  poder aportar de manera positiva en lo colectivo.

La invitación es ir hacia la integración de nuestros aspectos masculino y femenino, ello nos permitirá sanación, mirar sin odio ni rencor y poder entender y aportar. Todo esto, aplicable a varios aspectos de nuestra vida.

 La reflexión es: 

-          En el caso de las mujeres: Cómo poder aportar a nuestro lado masculino, cómo poder entender el comportamiento masculino. Si estoy enojada, no entiendo o no reconozco esta energía Yan presente en mí.  Es necesario saber administrarla. Integración y equilibrio.

-          En el caso de los hombres: Cómo poder aportar a nuestro lado femenil, cómo poder entender el comportamiento femenino, si estoy enojado, no entiendo o no reconozco esta energía Yin presente en mí. Es necesario saber administrarla.  Integración y Equilibrio.

La naturaleza de estos aspectos femenino y masculino es la integración

Requerimos de estas dos energías, fuerzas o polos, ambas se complementan, dependen la una de la otra. Es este el motivo que tener sólo (energía) una a nuestra disposición, causa desequilibrios, y puesto que no son opuestas sino parte de nosotros. Nuestro gran trabajo es conocerlas.  

En presencia de ambas energías, maduras y equilibradas, una persona o una organización puede conseguir resultados satisfactorios. El símbolo Yin-Yang, grafica muy bien y muestra que, en lo masculino, siempre hay un núcleo de lo femenino, y en lo femenino un núcleo de lo masculino, exactamente como hay un punto blanco en lo negro y un punto negro en lo blanco.


¿Cómo poder integrar ambas energías?


Las cualidades femeninas de la intuición, sensibilidad y conexión están siendo cada vez más apreciadas, tanto individualmente como colectivamente. Hombres y mujeres conectados con la energía Yin, son mucho más integradores, se fijan en los detalles, crean ambientes contenedores. 

El constituir el femenino genera cambios para ello. Es importante generar espacios para poder mirar cómo hacemos las cosas, dentro de mi trabajo, las relaciones, la familia, cómo me desenvuelvo en lo social o laboral. Generar instancias para incorporar todo lo que significa el Yin. Buscar aspectos Yin como la conexión con la naturaleza, espacios de reflexión conmigo mismo (a), ir hacia en corazón más que a la cabeza. 

El gran problema del desequilibrio energético en el caso de las mujeres, masculinizarse es que  utilizan mucha energía Yan, porque si se usara mucha energía Yin, sería signo de debilidad en una sociedad patriarcal. Pero, si es posible el equilibrio de ambas fuerzas.

Y en el caso de los hombres, integrar sus aspectos femeninos siendo más sutiles, conectados más con su corazón, el acorazamiento lo único que hace es transformarlos en personas duras y que reprimen su emocionalidad. Esta represión  es producto de una cultura donde es mal visto, por ejemplo, que los hombres lloren. Se les enseña que los “ellos no lloran”, y esto es erróneo. Las emociones como la pena, rabia, alegría, entre otras, deben ser expresadas. Por el contrario, la no expresión hace que aparezcan las enfermedades. Un hombre que tiene la capacidad de expresar, su pena, a través del llanto, queda más libre de padecer alguna dolencia cardiaca porque al no expresar la pena, reprime su caja torácica y los músculos de la zona del pecho se tensan.

Para poder caminar más livianos y entendernos, el llamado es a trabajar en nuestra integración.

 Más información: www.bio-integral.cl 

Por Daniela Flores Hasbún, periodista y terapeuta humanista transpersonal 

 

 

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